Del alma hasta la...

Yo decido cuando es suficiente.
camino con mi mapa de caricias inconclusas.

(Source: circosdeintimidad, via sebasmy)

‎” Fíjate que no es suficiente “sentir el amor”; hay que sacarlo a relucir, hay que probarlo. Muy poca gente acepta un amor robótico e hipercontrolado. Necesitamos algo de locura, un poco de desorden, una chispa que nos recuerde que la pasión no ha muerto y el juego no ha terminado: entre un estilo apocado y preciso y uno locuaz y explicito, la mayoria preferimos el segundo.” - Manual para no morir de amor- Walter Riso

 

Anda, cuéntame de tus mujeres, dijo ella desnuda a su lado. Las manos acariciando los cuerpos después de haber hecho el amor. Sonrió, como para dar confianza al tema. Los hombres siempre avalados por su orgullo de cazadores tienen a bien omitir detalles, que sin embargo si se les insiste poquito, poquito nada más terminan por dar detalles de más de los que una mujer desnuda a su lado es capaz de digerir. Paradoja. 

En las ruinas de lo que queda del corazón se vuelven esperanza los pedazos.

Cuando la noche empieza a caer, mis dedos se ponen inquietos, divagan de un lado otro. Sienten la soledad y las ganas de gritar. Tiemblan de deseo y  ríen nerviosos ante la expectativa de encontrar un poco de calor. Se pasean por mi pelo, por mis pechos, por mi vientre, por mi piel, regresan y encuentran un teclado dispuesto a regalarle su tiempo, sus letras.

Llenos de ansiedades y de frustraciones empiezan a juguetear al ritmo silencioso que los embarga, se deslizan audaces y confiados. Bailan sobre las teclas y se dejan llevar por los vaivenes de los pensamientos mismos. 

Descargan luego toda su furia y se golpean entre si. Se agotan. Y vuelven a su lugar de origen a donde cada noche me llenan de placer. Me invaden con su música y los beso.  Duermen. 

Pretendo jugar con mis fantasías. Pretende que son efímeras solo cuando le conviene que lo sean.  Habla con las nubes y bailo con las hojas, bebo jugosos néctares prohibidos.  Ella lo hace y yo la observo atónita. Cruzamos ambas, de puntitas la linea divisoria entre la cordura y la realidad. Tomadas de la mano, con los dedos entrelazados, nerviosa yo, ansiosa ella. Es ella misma jugando a ser yo.

Me sigues con la mirada y esperas que diga algo, una seña mínima haría el cambio a tu favor.  Yo sigo bebiendo de mi copa, me deleito con el aroma del vino, concentrado, potente es un ejemplo de que tan excepcional puede ser un vino de esta región. Me mente sigue divagando cuando volteo y ya me has dejado sola. Una mueca de sonrisa asoma en mis labios. No puedo evitarlo, me alegra que te hayas ido.  Sigo bebiendo…  

La mujer se jacta de ser libre, pero ambiciona un nuevo amor cada noche. Un mensaje, una caricia… Quizá cuando vengas a buscarla te morirás de frío.  

Guarda sus lagrimas en un frasquito bajo su almohada. Ahí junto con sus fantasías.